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Mi nombre es Lucia Cordera. Nací en Villa Carlos Paz, Córdoba, donde vivi hasta mi adolescencia. En 2017, después de muchos años de vivir afuera por cuestiones labores, me instalé en Buenos Aires, y me metí de lleno a estudiar la carrera de Sommelier, al mismo tiempo que empece con la venta de vinos.
En plena pandemia, en 2020, y con una beba en brazos, concluí la carrera. Fue también en ese año, con el mundo en pausa, y con una demanda de vinos que no paraba de crecer, cuando decidí que mi trabajo anterior pasaba a un segundo plano, y que mi proyecto, aún pequeño pero con posibilidades de crecer, tenía que expandirse. No fue hasta el 2022 que, con un segundo bebe en brazos y unos ahorros en el bolsillo, La Cava de Lucia encontró su lugar.
Siempre tuve claro que comprar y vender vinos no era lo único sobre lo que quería trabajar, sino otorgarle a ese objeto de venta la importancia que permita enmarcar historias, con un lugar donde poder contarlas y mostrarlas. Ese concepto es el que hoy me hace sentir que le doy un sentido más real, más profundo, y devuelvo al mundo del vino, un poquito de lo que me da, a través de un espacio de encuentro con otros, dando sentido a compartir una botella.
Vendo vinos, si, pero amo comunicarlos, ser puente para que se conozcan desde el momento en que alguien lo piensa, crea, propone y presenta en sociedad. Además, me llena de entusiasmo haber generado una comunidad genial, que se va agrandando poco a poco.
Pensar en cada persona, en sus gustos, en lo que puede sentir y experimentar; o también lo que puede compartir con otros, me moviliza.
Las degustaciones son el concepto que engloba todo lo que quiero, es decir, comunicar y dar a conocer, brindar un buen momento, escuchar risas, conocer vínculos que se van armando, construir comunidad con nuevos amigos, tomar y picotear rico, y vender vino. Así, si me gusta.
Los espero pronto.